Mucho se habló de la derrota de Estudiantes frente a Argentinos Juniors, de las pequeñas dimensiones de la cancha, de un historial que en los últimos tiempos le es adverso al Pincha y demás avatares para justificar el resultado. Sin embargo, poco se analizó las causas.
Se jugó mal y eso lo dijeron los propios protagonistas, el rival jugó bien y también se evaluó como tal, pero Estudiantes no sólo tuvo una mala tarde; porque los dirigidos por Alejandro Sabella tienen todo el derecho de tener un partido para el olvido, de no acertar un pase, de tirar la ley del off side a modo de sorpresa y de no llegar con claridad hasta el arco rival.
Pero Estudiantes no tuvo actitud, una de sus mayores atributos en los últimos tiempos. Los jugadores se enojaron con el juez de línea, con el árbitro, con los rivales y con ellos mismos, generando una situación poco habitual en un plantel que sabe lo que quiere y que no supo qué hacer la última fecha.
Además quedó claro una vez más que cuando a Estudiantes lo atacan da ventajas. Esto le pasó con San Lorenzo y el sábado frente al Bicho de la Paternal.
Sabella evaluará estas dos hipótesis porque fueron notorias y saltan a la vista, más teniendo en cuenta que el viernes enfrentará a Lanús, otro equipo que va para adelante aunque no esté en su mejor momento.

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