viernes, 16 de octubre de 2009

Hace 41 años el Pincha conquistó el mundo


Hace 41 años Estudiantes escribía la página más gloriosa de su historia. Los muchachos de Osvaldo Zubeldía salían al campo de juego del Old Trafford ante una multitud en su contra. El grito de “animals” inicial culminaría con la única vuelta olímpica de un equipo extranjero en Manchester.

Más de cuatro décadas pasaron para que el Pincha estuviera en la antesala de una instancia similar. Hoy el conjunto de Sabella se encuentra puntero en el campeonato mientras se prepara para disputar el Mundial de clubes, torneo que reemplazó a la Copa Intercontinental.

Hace 41 años Estudiantes llegaba a los más alto de su historia, justamente el punto de referencia para el resto de su historia.
“El ambiente se había hecho un poco hostil, es cierto, porque Manchester era un equipo importante y no quería perder. La cancha no tenía alambrado olímpico y nosotros no estábamos acostumbrados a eso”, reconoce hoy Poletti.

Y salieron a jugar dentro de lo que había previsto Zubeldía. Aguantar los primeros 20 minutos de la avalancha inglesa. Madero o Aguirre Suárez sobre Dennis Law; Pachamé, pegado a Kidd; Bilardo, con Crerand y Togneri, encima de Bobby Charlton.

Pero la planificación inicial cayó ante la realidad del fútbol. A los siete minutos, Verón había puesto al Pincha 1-0. La pelota parada del laboratorio pincharrata volvía a sorprender al mundo. “Fue una jugada preparada”, recuerda la Bruja, “de las que practicábamos siempre. Madero tiraba el centro desde la izquierda, mis compañeros hacían cortina y yo entraba limpito desde atrás. Salió perfecta, y yo crucé de cabeza la pelota al segundo palo del arquero”.

En el segundo tiempo, el Pincha aguantó y aguantó. Medina con Best, ambos se fueron expulsados y llegó enseguida el gol de Morgan, que sólo sirvió para la estadística. Faltaba poco y Poletti, cada vez más enorme, era la garantía del éxito. Que llegó y se logró y le permitió a Estudiantes tener un lugar grande en la historia del fútbol argentino, del único modo que la historia del deporte conoce: triunfos y campeonatos, la base de cualquier mística.

Mitos y realidades. A fines de los 60, el fútbol argentino no escapaba de las generales de la ley del fútbol mundial. Había favoritismo con los equipos grandes y el “establishment” futbolero porteño no terminaba de aceptar que un “chico” se inmiscuyera en el reparto de la torta. Esto, reforzado por el estilo aguerrido y el explotar las “debilidades anímicas” de sus rivales generó el mito de los alfileres de Bilardo, de los pisotones de Poletti y agigantó la guapeza de Aguirre Suárez. La realidad marca que por aquel entonces todos jugaban al filo del reglamento. Si y se lo podía violar en épocas de escasa televisión nadie se enteraba. Estudiantes maximizó sus recursos y conquistó el mundo.

Hoy la dinastía de Verón continúa en el Pincha. Juan Sebastián ya se coronó en América. En diciembre busca tener el mundo a sus pies, cómo ya lo supo obtener su padre.

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