Comúnmente cuesta elegir una figura en este equipo porque son varios los que se destacan, en cambio esta tarde es difícil ya que ninguno superó las expectativas. Y si hubo alguien que se diferenció de los demás es justamente el que no estaba en los planes de nadie: César Taborda.
El arquero que fue a la Paternal para ver el partido, tuvo que atarse los guantes de imprevisto y entrar a jugar casi sin querer. Sin embargo, a pesar de que el puesto de los arqueros es muy particular porque las pocas oportunidades que tienen deben demostrar su capacidad más que cualquier otro jugador, y Taborda lo logró.
No sólo no tuvo la culpa en la conquista del Bicho, sino que previamente evitó el gol dejando un rebote ante un cabezazo difícil. Luego se mostró sólido y transmitió seguridad a todos sus compañeros.
El resto jugó tan mal que no es necesario individualizar, pero sí mostrar los desacoples en las diferentes zonas del equipo. La defensa estuvo imprecisa y los delanteros rivales les atacaron por todos lados. La mitad de la cancha estuvo perdida y los delanteros, lo poco que tuvieron, lo desperdiciaron. Hasta se pelearon en el final con los rivales, más por impotencia que por razones.

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