domingo, 13 de septiembre de 2009

Tras disfrutar un recreo, el Pincha sacó la chapa y arrasó con el Rojo

Estudiantes nunca piensa que va a perder y esta vez no fue la excepción. Todo el tiempo fue más que Independiente que no logra encontrar la brújula y se aprovechó de las dificultades del equipo de Gallego, pero sobre todo marcó el sello del campeón de América, pasando momentos desprolijos, pero sólo temporales que no hicieron más que marcar que –incluso- pueden corregir un esquema desordenado.
El comienzo del partido fue brillante, más allá del gol desde el arranque, de una impecable factura de Mauro Boselli, con un León enchufado, dinámico, que parecía que quería encontrar el tamaño de la cancha rápido, por lo que empezó jugando por el medio, al toquecito, triangulando, que se encontró con un Independiente desconcentrado, sin ideas, al que claramente pasó por arriba.
La diferencia inicial la marcó Juan Sebastián Verón, que lateralizó, a un toque, claro en los pases –como siempre- y empezó a buscar a los laterales, Díaz y Clemente Rodríguez que empezaron a crecer, a saber que era la clave, pero por la falta de profundidad, se quedaban en intenciones los avances.
El gol llegó fruto de una avivada del lateral de Independiente Vela, que anticipó a Enzo Pérez en el primer palo, la peinó para la llegada en el fondo de Darío Gandín que puso el empate.
Después de marcar el gol, fue una etapa de desconcierto para el partido, que se tornó desprolijo y que tuvo poco más de diez minutos que el equipo de Sabella buscaba los espacios, la defensa que se iba acomodando, con la aparición de Ré en la zaga central y el de Américo Gallego aprovechaba la pelota parada con la buena pegada de Silvera, Matéu y Gandín, pero de manera esteril.
Pero el tiki tiki de Verón, volvió las cosas a la normalidad y con algunos toques de calidad, volvió a agrandar al equipo que empezó a tomar la senda de equipo superior, donde se comenzaron a mover Benítez, Pérez, Braña que estaba adelantado y bastante lanzado al ataque, empezaron a armar –no sin paciencia- otra victoria de Estudiantes.
De a poco también iba tomando protagonismo la actuación del árbitro Carlos Maglio, de muy mal arbitraje que no cobró un penal para el Pincha, pero sobre todo que volvió a demostrar que está muy por debajo del nivel que se merece el fútbol argentino.
En el primer tiempo, se había prestado la pelota, pero el equipo platense había sido más, tendencia que la rubricó en el segundo tiempo, donde fue todo para los capitaneados por Juan Sebastián Verón, quien, contracturado se retiró del campo de juego.
El equipo, lejos de resentirse, se diversificó y empezaron a resaltarse las figuras que siempre están sin el “11” en la cancha.
El Chino Benítez y Enzo Pérez se hicieron dueños del equipo, que con Boselli que siempre quiso, pero con un Salgueiro errático, no podía terminar de sellar un resultado a favor.
Los cambios no abrían el partido, pero el ingreso de Jerónimo Morales Neumann, refrescó la delantera y mostró cosas interesantes, para armar una jugada fantástica que terminó con Juan Manuel Díaz en posición de nueve, coronando una gran tarde y demostrando que no se había puesto nervioso y que sabía que iba a ganar el partido.
Sobre el final, lo ganó bien, mantuvo el resultado con seriedad y con jerarquía, incluso podría haber sido mayor la diferencia, pero sigue sumando y sigue prendido arriba.

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