Estudiantes no tiene jugadores por debajo de los seis puntos, exceptuando aquellos jugadores que por el desarrollo del juego, no tienen participación a partir de la ingeniería futbolística que no le permite defenderse por ejemplo.
Lo cierto es que Albil, Desábato y Ré, casi no tuvieron mucho trabajo, pero el resto del equipo, tuvo un rendimiento superlativo, acentuado por la salida de Verón que suele opacar al resto.
Leandro Benítez, Juan Manuel Díaz y Mauro Boselli, fueron lo más alto del equipo, dentro del destaque de todo el equipo, que no desentonó, incluso las incorporaciones que estuvieron bastante a la altura de las circunstancias, destacándose el juvenil Morales Neumann que enarboló una gran jugada en el segundo gol.
Esta vez, casi por condición natural, el Chino tomó la posta del capitán albirrojo y condujo los hilos del equipo que por momentos había estado desprolijo, dividía la pelota y a partir del buen pie del oriundo de Berisso, se empezó a organizar.
Desde el minuto uno del primer tiempo, el Pincha lo era todo a partir de la lateralización y a la acostumbrada subida de Clemente Rodríguez, se sumó la del uruguayo Díaz, que esta vez con criterio, fue un volante ofensivo más, incluso, de los más peligroso del equipo, aprovechando al máximo el ancho de la cancha y siendo alternativa para el ataque, ganando las espaldas de los defensores de Independiente.
Por su parte, el goleador de América, siempre quiso, fue todo el tiempo, luchó –por momentos en soledad- con los corpulentos defensores del Rojo, pero más allá del gol de gran factura, metió en el arco al equipo de Gallego que lo marcaba de a dos hombres, a partir de la movilidad del ex jugador de Boca.
Nada tuvieron que envidiarles las actuaciones de Enzo Pérez, de Rodrigo Braña que se hizo jefe y patrón del medio campo, esta vez más adelantado de lo normal, así como también Clemente Rodríguez que repitió otra de sus movedizas participaciones, con gran entrega.
Por último, Juan Manuel Salgueiro, errático, siempre buscó, pero no tuvo una de las noches soñadas y se retiró molesto con la tarde-noche.

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