sábado, 29 de agosto de 2009

Si uno juega bien y el otro lo hace mal el resultado es bastante obvio


En los papeles Estudiantes era superior para llevarse un nuevo clásico y en la cancha lo fue aún más superando a Gimnasia durante todo el partido, siendo dominador del juego y convirtiendo en la red, todo por una sencilla razón: el Pincha jugó bien y Gimnasia mal.
Hay partidos donde se duda si es el rival es quién no deja jugar al otro, pero no fue el caso de esta tarde en 25 y 32, porque Estudiantes no anuló a Gimnasia, el Lobo lo hizo solito. Entro dormido y se fue roncando. Más teniendo en cuenta que el Lobo venía asumiendo la responsabilidad de jugar cada vez mejor los clásicos frente a un gran equipo como lo es Estudiantes, pero hoy tiró todo por la borda. Porque Gimnasia no hizo ni méritos para empatar el partido.
Como habrá sido de fácil el clásico para Estudiantes que la goleada, si bien fue justa, no refleja un gran partido del equipo. Como se dice en la tribuna, “ganó caminando”, haciendo lo que tenía que hacer, provocando las flaquezas defensivas de Gimnasia, ordenado y convirtiendo en los momentos justos.
Lo de Gimnasia fue tan flojo que, a modo de ejemplo, en la primera etapa le amonestaron a cinco jugadores porque sólo atinó a pegar. Y mientras que Albil fue un espectador de lujo, Sessa se peleó hasta con un asistente detrás de su arco.
El segundo tiempo parecía que las cosas cambiarían para el Lobo, pero fue sólo una ráfaga; y si la salida de Verón otorgaba alguna esperanza, eso tampoco sucedió.
En el Pincha, sería presumir demasiado pensar que sin Verón y con Matías Sánchez el equipo iba a continuar con el mismo ritmo del partido, sin embargo lo fue, no por Sánchez, sino por las ventajas del rival.
Ante este panorama, Leonardo Madelón intentó desde el banco cambiar el partido con el ingreso de Mariano Messera sacando al pibe Cardozo, pero nada modificó el trámite del encuentro. Sólo una gran jugada aislada de Messera para darse cuenta que había ingresado al campo de juego.
El Pincha se lleva otro clásico con el pecho inflado, sintiéndose una vez más superior a su rival, y esgrimiendo que “sabe jugar este tipo de partidos”. Gimnasia defraudó de la peor manera, esa que dejó atónito a sus hinchas que se habrán revolcado en los sillones de su casa intentando comprender cómo se puede jugar tan mal.

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