El plantel de Estudiantes no hizo un drama por el empate en la primera final de la Copa y asegura que el ánimo está intacto. "Allá podemos ganar", afirmaron todos.
La primera sensación fue de desilusión. Inmediatamente al empate, los jugadores sintieron el golpe por no haber alcanzado el resultado que confiaban sacar en el partido de ida de la final de la Libertadores. Pero el paso de las horas, acaso como sucedió en diciembre en ocasión de la definición de la Sudamericana, dio origen a la esperanza. "Sí, podemos" es el lema patentado por Obama y que Estudiantes hará suyo hasta la revancha en Belo Horizonte.
"Somos optimistas. Sabíamos que las finales se definen en los segundos 90 minutos. Estamos empatados y en condiciones de hacer un buen partido y volvernos con la Copa. A Porto Alegre habíamos viajado con la obligación de remontar un resultado", resume Mariano Andújar.
"Nos vamos a jugar las ilusiones en Brasil, donde será difícil pero no imposible", opina Enzo Pérez. En la misma línea estuvo Gastón Fernández, que confía en las fuerzas que tiene el Pincha y en las lecciones del técnico: "Tenemos confianza en lo que podamos hacer. Y siempre, como dice Alejandro (Sabella), dejando hasta la última gota de sudor fuera del cuerpo. Así hay que ir".
El antecedente que surge con naturalidad en la memoria de los hinchas y jugadores de Estudiantes es la final de la Sudamericana ante el Inter. En la ida el equipo dirigido por entonces por Astrada había perdido 1 a 0; en la vuelta ganó por el mismo marcador en los 90, pero sobre el final del alargue el local convirtió un gol. "Podés morir de cualquier cosa, pero de lo que no podés morir nunca es de nada. Si no cambiamos, morimos de nada", había dicho un integrante de aquel cuerpo técnico antes de la revancha en Porto Alegre.
Pero ahora, ¿qué debe cambiar Estudiantes? Porque, a diferencia de la otra final, esta vez mereció ganar, generó situaciones pero se chocó con otros obstáculos, propios y ajenos. "El negocio será sacarle la pelota y ser claros cuando la manejamos. En la ida fuimos agresivos pero no tuvimos pausa, fuimos vertiginosos", acepta Andújar.
Enzo Pérez considera que el rival tuvo un mérito importante: "Nos cortó el circuito de juego, presionando y con fouls. También incidió que estuvimos ansiosos para que llegara el primer gol, que nos hubiera permitido manejar el partido de otra manera".
"Este partido fue difícil, para nosotros y también para el rival. Entonces no creo que sea distinto en Brasil. Habrá que correr mucho y no dejarlos jugar con libertad. Pero se puede", opina Rodrigo Braña, como creía Obama.

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