El Pincha debió luchar ante el aguerrido equipo brasileño y terminó chocando ante la solidez del arquero Fábio. Sobre el final del partido, los dirigidos por Batista pudieron quedarse con la victoria, pero fallaron en la definición y fue 0-0. Ahora todo se definirá en Belo Horizonte.
Fue un viaje retrospectivo a las tan añoradas finales de los ´70. Un partido en el que sobraron las fricciones, los golpes estuvieron a la orden del día y el marco hacía estremecer hasta al más inmutable. Increíblemente, en este contexto, quien más recurrió al corte constante fue Cruzeiro. Así, en una definición vibrante, la primera final de esta Copa Libertadores terminó con un 0-0 en el que fue el equipo brasileño el que terminó mejor parado.
Estudiantes intentó jugar pero los dirigidos por Adilson Batista salieron decididos a cortarles el circuito de juego en mitad de cancha. Esperando en su campo, presionaron en la zona de gestación y limitaron a Verón a tener que buscar mediante pelotazos a los aislados Gastón Fernández y Mauro Boselli.
El albor del partido encontró al Pincha con la iniciativa, pero sin lastimar al rival. Hasta que promediando la primera parte, Cruzeiro se adueñó del desarrollo y, sin llegar a inquietar a Mariano Andújar, logró pasar sin zozobras el vendaval rojiblanco. Pero sobre el final emergió la figura de Fábio, que ante los últimos ataques del primer tiempo, mantuvo su arco en cero con dos magníficas atajadas.
Y el complemento mantuvo la tónica, siendo Estudiantes un equipo arrasador. En sólo cinco minutos, Fábio debió revolcarse dos veces para salvar ante Boselli primero y Desábato después. Pasados los primeros quince favorables al Pincha, el partido volvió al terreno que quería Cruzeiro. La pelota en mitad de cancha, en poder de sus volantes Henrique, Marquinhos y Wagner, y siempre lejos de los arcos.
Pasada la media hora del segundo tiempo, Estudiantes acusó recibo del desgaste realizado hasta entonces, y los brasileños comenzaron a presionar, cada vez más cerca del primero. La fricción ya era dueña del encuentro y eran los de Batista los que salían mejor parados. El corte constante del juego le jugó claramente en contra a Verón y los suyos, que nunca lograron adueñarse de la mitad de la cancha.
Llegada la media hora de la etapa final, Cruzeiro comenzó a aprovechar el desgaste de Estudiantes, que acusó recibo del sacrificio hecho hasta entonces. Desde ahí, el equipo brasileño pudo ganarlo. Increíblemente, Kléber falló un gol solo en el borde del área chica, con Andújar vencido y la defensa descolocada. Luego, fue el turno de Wellington de, con una volea de derecha, perderse el gol que habría definido esta primera final.
Corrieron los minutos, y ante el buen cierre de partido de Cruzeiro, el empate final adquirió tintes de justicia. El Pincha pudo ganarlo en el final del primer tiempo o en el comienzo del segundo, mientras que los de Batista asustaron a las casi 40.000 personas que coparon el Estadio Ciudad de La Plata.
Ahora, la final de la Copa Libertadores deberá definirse en Belo Horizonte el miércoles que viene, cuando los de camiseta azul quieran hacer valer la localía a la que tanto provecho le sacaron a lo largo del certamen.

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