sábado, 5 de diciembre de 2009

A la hora de partir, inquieta el escaso recambio en ofensiva


Tiene diez días para pulir un rendimiento colectivo que hoy no tiene su mejor versión.

Idea fija. Objetivo único. Ahora sí no sólo puede sino que Estudiantes de La Plata debe vivir pensando en alcanzar su mejor performance en la capital federal de Emiratos Arabes Unidos. El clima, las comidas, el descanso, la más rápida adaptación posible a los campos de juego de Abu Dhabi, virtudes y defectos de sus rivales y el aprovechamiento integral del compendio de valencias propio, serán para el último campeón de la Copa Libertadores obligaciones impostergables.

Se terminó la agenda apretada, la obligada rotación y los cambios que aconsejaba la coyuntura. ¡Basta de pensar a medias, llegó el momento de volverse monotemáticos! Es el tiempo exclusivo para abocarse ciento por ciento a los contornos profesionales de la cita competitiva más importante para la institución en los últimos cuarenta años. De Old Trafford hasta aquí nada puede empardar la adrenalina que ya empezó a generarse entre los hinchas albirrojos.

Manteniendo las señas particulares de un funcionamiento colectivo que la ha deparado numerosas satisfacciones, el equipo monitoreado por Alejandro Sabella sabe íntimamente (eso creo) que llega a la butaca del avión un escalón por debajo de su tope de eficiencia.

Gruesos errores arbitrales, lógica merma después de haber alcanzado la cima continental, desgaste físico imposible de eludir, ausencias notables (Andújar y Gastón Fernández), las lesiones de Angeleri y de Alayes, la intempestiva decisión de Calderón de abandonar el fútbol cuando nadie lo esperaba, más el agrio sabor de la incertidumbre por la habilitación de José Sosa, se unieron provocando una erosión palpable del excelente nivel que terminó consagrándolo sobre la gramilla más respetada y temida de toda América.

CASOS PUNTUALES

Cuando el resto de los equipos argentinos ya tienen las vacaciones armadas junto al mar, Estudiantes tiene que hacer de cuenta que la temporada recién empieza y llegar sin una gota de relajación al desconocido desierto de la península arábiga.

El arco será de Damián Albil y está bien que así sea. Hizo todos los deberes, entre ellos esperar su oportunidad con paciencia y dedicación, para rendir la prueba más exigente de su carrera. Es un error medirlo con la vara de su brillante antecesor. Ahora está él y ayudarlo para que rinda a la altura de semejante prueba, es una responsabilidad compartida por el cuerpo técnico y sus compañeros.

En el medio, Pérez tiene que volver a ser el monarca indiscutido de la gambeta desequilibrante. Fue a la Selección Argentina mucho mejor de lo que volvió. Si Enzo recupera su innata facilidad para pasar por donde otros chocan en forma continua, las posibilidades de revolear, eufóricos, las túnicas crecerán considerablemente.

Adelante, Mauro Boselli, único centrodelantero natural del actual plantel, es una pieza de vital importancia tanto por lo que vale su aporte goleador, como por no tener reemplazante. Juan Manuel Salgueiro, su compañero, debe apartarse mentalmente de lo que ocurra con el "Principito" y estar listo para la ocasión. El uruguayo es otro que puede rendir más de lo que viene mostrando.

El próximo martes está a la vuelta de la esquina. Otra vez traje negro, camisa blanca y corbata roja con detalles blancos. Bolso, pasaporte y un sueño enorme para alimentar durante las horas que dure el vuelo. Ni más ni menos que el más lindo del mundo.


diario el dia

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