Es cierto que no existen equipos invencibles, y si a alguien le quedaba alguna mínima duda, hoy Estudiantes terminó de despejarla. Sin verse superado en ningún momento, cayó ante un rival que poco hizo para llevarse los tres puntos, pero lo logró.
Orden le sobró a Argentinos. Fútbol le faltó al Pincha. Mucho fútbol. Por supuesto la ausencia de Verón no puede pasar por alto. Muchas veces se debate si la Bruja juega bien porque el equipo lo acompaña, o él mismo es el motor que motiva el buen funcionamiento.
Al menos hoy, quedó demostrada la segunda opción. El mediocampo careció de ese toque, de la rotación, del cambio de ritmo que acostumbró Estudiantes a mostrarle a todo el fútbol argentino.
Sosa estuvo desaparecido, pero tampoco lo suficiente para ser reemplazado. Benítez no tuvo una gran noche, pero se sabe que en los partidos cerradas, su zurda puede ser una llave. Sabella no perdió el partido, pero tampoco hizo mucho para ganarlo.
Y la defensa, nuevamente la defensa. En línea en el primer gol, sin tener en cuenta la velocidad del Chuco Sosa, que rompió el offside una vez y le bastó para enviar el centro que Calderón debió apenas empujar.
Y párrafo aparte para Caldera, el jugador que no podía dejarse solo un instante: lo hicieron dos veces, y una vez perdonó. La segunda no.
Sería apresurado decir que el Pincha se despide del campeonato, sobre todo por la irregularidad que muestra. Pero esta derrota no da margen a la idea de darle descanso a los titulares el sábado. Y si lo hace, como parecería ocurrir, ahí sí Estudiantes estará escribiendo su carta de despedida a la pelea en este Clausura.
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