José Luis Calderón estaba predestinado a ser uno de los personajes de la tarde de Quilmes. Tras el primer contacto con la gente, donde cosechó muchos aplausos pero algunos silbidos, fue el encargado de poner el 1 a 0.
Sin embargo, luego de lograr dicha conquista, no decidió celebrar el gol, sólo limitándose a abrazar a sus compañeros.
Y cuando fue reemplazado, muchos de los hinchas comenzaron a ovacionarlo, aunque lejos estuvo de lograrse la unanimidad.
Un rato antes, cuando había sido nombrado por la voz del estadio en el momento de enumerar la formación visitante, se habían escuchado aplausos tibios para el veterano delantero.
Y cuando saltó a la cancha el "Calderón Calderón" bajó desde la popular, aunque desde la platea hubieron quienes decidieron manifestar su bronca y rencor, efectuando algunos silbidos.
Otra situación a destacar fue cuando, durante el saludo con sus ex compañeros, con todos hubo un estrechón de manos y un beso, pero con ninguno un abrazo efusivo. Sin duda una prueba de que el goleador provoca buenos recuerdos, pero su salida del club dejó en una encrucijada.
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