jueves, 9 de septiembre de 2010

La Liga lució su firmeza ante un inexpresivo e inofensivo Pincha


Estudiantes se quedó con las manos vacías, otra vez ante Liga de Quito y ante su gente. Fue una noche para el olvido, en la que no le salió una en la creación de juego y le faltó jerarquía arriba, y en la que el rival tuvo un trabajo notable, de manual.

No fue nada sencillo para Estudiantes. Pese a que Alejandro Sabella de entrada realizó diferentes modificaciones como ubicar a Gabriel Mercado más adelantado y a Enzo Pérez de enganche, igual fue tibio y le costó generar peligro siempre.

En el primer tiempo, a cuentagotas llegó a inquietar a José Cevallos. Primero con un remate lejano de Leandro Benítez, y luego por intermedio de Fede Fernández de cabeza.

Liga jugó como se esperaba, y aún así salió a flote. Tuvo un rendimiento perfecto, en esa etapa y en realidad, durante todo el juego. Muy sólido atrás, bien parado y cerrado, y con personalidad para marcar pero también para tenerla. Cuando consiguió la pelota, la hizo circular y hasta generó peligro en un par de ocasiones por intermedio de la dupla argentina, Hernán Barcos y Carlos Luna.

El León no podía ni siquiera arañar. Intentó con palidez, pero le faltó cambio de ritmo y claridad en los últimos metros, especialmente por un desconocido Juan S. Verón, que no se pudo acomodar. Eso sumado a la bajísima actuación de los puntas, que hace pensar que una vez más, le faltan variantes en ese puesto, y que la adquisición de Rodrigo López lesionado fue un gran error, al menos por estos días y porque los resultados mandan.

Para el complemento, Sabella decidió sacar a la Gata Fernández, de notoria falta de ritmo de partidos, y apostó por las ganas de Carlos Auzqui, pero poco pudo hacer, igual que Juan P. Pereyra y Gabriel Peñalba después.

Si bien pareció que Estudiantes entró más despierto, cuando logró poner en apuros al rival, se topó con la buena figura del arquero José Cevallos, aunque tampoco lo hizo en demasía. Los ecuatorianos se las ingeniaron para que en cada ataque albirrojo, los delanteros jamás pudieran patear con comodidad.

Tan malo fue lo hecho, que ni en pelotas paradas estuvo fino, desperdiciando la mayoría de ellas por no levantar bien los centros.

Y así se fue la noche, de inmensa tristeza para Estudiantes. Porque perdió un título, porque fue ante un rival contra el cual buscaba revancha, y porque cayó sin demostrar lo que puede, con una marcada falta de talento en ofensiva.

No es el fin del mundo, claro está. Este plantel tiene por delante el Apertura, en el cual si gana el pendiente será puntero solo, y además, la Copa Sudamericana. Habrá que ver como asimila el golpe.

cielosports

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