Dos minutos separaron al planteo del Pincha de la perfección. De todas formas fue muy meritorio el trabajo hecho por los jugadores Albirrojos, que jugaron como verdaderos Leones y estuvieron muy cerca de traerse un empate y por qué no una victoria.
Porque Estudiantes fue inteligente en todas las líneas y recién sobre el final pudo ser vulnerado el arco de Orión, a través de una jugada de pelota parada, producto de un acierto de Inter y no un error Pincha.
El esfuerzo realizado quedó plasmado y se hizo carne en la gran mayoría de los jugadores, de los cuales varios se retiraron con molestias. Y cómo no iba a ser así, si pese a jugar cada tres días desde hace casi un mes, hicieron un esfuerzo casi sobrehumano.
No hubo jugador de Estudiantes que no dejara la última gota de sudor, que no corriera cada pelota como si fuera la última. Y por momentos llegó a tener contra las cuerdas al equipo brasilero, sobre todo en el arranque del segundo tiempo.
Con el resultado puesto y cuando los jugadores vuelvan a ver el partido, quizás se replanteen no haber atacado con más gente. Pero lo pensado por Sabella fue inteligente, apuntando a cortar el circuito futbolístico de Inter y aprovechando los contragolpes.
Y en la segunda mitad pudo liquidarlo, pero como ante Central tuvo ciertos desajustes en los últimos metros. Boselli parece estar torcido y Enzo Pérez nunca pudo llegar cómodo.
Lo mejor se vio del medio para atrás: D´Alessandro no figuró por la pegajosa marca de Sánchez; los delanteros no tuvieron espacios entre Desábato, Fernández y Cellay, la figura; los laterales nunca llegaron cómodos por culpa de Clemente y Ré.
El gol sobre el final puede caer como un balde de agua fría por todo lo que se luchó. Pero Estudiantes debe retirarse de Porto Alegre con la cabeza bien alta, porque el domingo tiene que ganar para presionar a Argentinos y el jueves define una llave que, pese a la derrota, está completamente abierta.
cielosports

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