Estudiantes empató de visitante y cerró la serie ante Libertad, aprovechando el 3-0 de La Plata. Fue un trámite para el Pincha, que perdió a la Gata Fernández en el primer tiempo y ahora se cruzará en cuartos con el ganador de Boca-Defensor.
Paciente, meditante hasta el punto más alto de un maestro del yoga. Estudiantes supo que estaba clasificado desde el primer minuto. Especuló, en el mejor sentido de la palabra, con el tiempo y el resultado. Es que sólo debía esperar a que el relojito del uruguayo Roberto Silvera marcara 90.00. Este Pincha de Sabella fue una versión cover. Un remake del Estudiantes de Zubeldía o el de Bilardo. Sabía que quería hacer esta noche: pasar a octavos de final de la Copa Libertadores.
Con un Verón poco participativo y la salida de la Gata a los 12', hubo que recaer en las trabas de Braña y Desábato, en algún que otro centro envenenado de Benítez o una corrida de Boselli. En frente un equipo que con el transcurso de los minutos fue perdiendo lo que más necesitaba: la tranquilidad. Pouso era de lo mejor, pero cuando tuvo las chances para quebrar el marcador, Andújar hizo valer su condición de mejor arquero del fútbol argentino.
Así, Libertad estaba entregado en su casa, en Asunción. El equipo de Torrente quedaba dependiente de un pasito en el offside. Ahí nomás estaba Boselli, al acecho, agazapado para aprovechar los pelotazos que le tiraban desde la cueva. Un pase lucido de la Bruja lo dejó mano a mano con Bava, pero Mauro no estuvo fino en la definición. Los paraguayos iban sin claridad y Estudiantes meditaba, al mejor estilo bilardista, la manera de salir de contraataque.
Cuando hay que jugar se recurre al Estudiantes versión Sabella 2009, pero cuando hay que aguantar se hace resurgir ese espíritu histórico, ese León copero que tuvo su época de innovación futbolística. Algunos pelean campeonatos jugando lindo, como el Huracán de Cappa o el Vélez de Gareca. El Pincha también tiene luces de liricidad pura, pero sabe que para la copa se requieren otros atributos. Allí gira la moneda y muestra su otra cara.

No hay comentarios:
Publicar un comentario