domingo, 5 de abril de 2009

El Lobo nunca está!!!!!


Con gol de Cuevas, el equipo de Madelón hacía historia y cortaba una racha de cuatro años sin ganarle a su clásico rival. Pero ¡a los 51 minutos! del segundo tiempo, Sánchez Prette apagó las esperanzas. El Pincha lo tiene de nieto. ¿Lobo estás?

LA PLATA (Supergol.com).- Gimnasia está destinado a sufrir y a llevarse sorpresas negativas, es un karma que tendrá que soportar de por vida, parece. Y para no decepcionar sigue en ese camino. Hoy, estaba todo dado para el festejo del Lobo. Era la excepción a la regla. Pero no. Un tal Sánchez Prette, un tipo que nada tiene que ver con la historia platense, amargó a medio La Plata. Por eso, Gimnasia sigue sin ganarle (ya lleva cuatro años y van...) a su eterno rival.

El partido comenzó con intensidad y buen juego. El primer tiempo fue de ida y vuelta. Con chances para los dos lados. Lo tuvo Sosa, lo tuvo Calderón dos veces. Pero los arqueros respondieron, tanto Sessa, de buen desempeño, como Andújar fueron responsables del 0-0 de la primera etapa.

El segundo tiempo tuvo otra cara. Fricción, malos tratos, peleas y poco fútbol. Ambos equipos salieron a ensuciar el partido. Y el beneficiado parecía Gimnasia. Porque luego de un desborde por izquierda de Cardozo, Cuevas definió de volea y puso el 1 a 0 para el Lobo a los 26 minutos. Y, con esta fricción y juego trabado, el equipo de Madelón sacaba provecho. Ganaba, faltaban 20 y el partido se ponía lento. Para colmo, el mejor jugador del rival, Juan Sebastián Verón, tenía que ser reemplazado.

Estaba todo dado para que el Lobo festeje, para que se terminen los fantasmas de estos cuatro años, que tuvo goleadas (ver 7 a 1), partidos ganados en forma agónica, empates agónicos y demás. Pero no. El Pincha se le fue al humo, le cascoteó el rancho y a Gimnasia el tiempo, la demora y la fricción finalmente terminó por no resultarle.

Bassi dio 6 minutos adicionales y, en la última jugada, en el último centro al área, la agarró por la izquierda Sánchez Prette en el área y el ex Huracán remató al arco. La pelota superó a Sessa y un jugador de azul y blanco la terminó de meter. Ahí, el cielo se tiñó de rojo y blanco y el grito de gol se hizo trueno en una tarde soleada. Soleada para el Pincha. Y otra vez oscura, sombría y tenebrosa para el Lobo, que sigue perdido en un bosque sin encontrar el rumbo.

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