Otro hecho vergonzoso se produjo en el Estadio Centenario de Quilmes. Y otra vez, pasó algo que tuvo que ver con disturbios en una cancha.
El partido entre Estudiantes y Bánfield duró tan sólo 13 minutos. Cayó una bomba de estruendo primero, minutos después cayó otra y chau, nos quedamos sin espectáculo.
El operativo policial planeado por la Policía de Quilmes fue llevado adelante por 730 efectivos.
750 policías para dar seguridad a los miles de hinchas de Estudiantes y Bánfield que se perdieron en pocos minutos.
Para llegar a la cancha, hay que pasar varios controles, ademças de ser seguido de cerca por la Policía Montada que asusta que semejantes caballos.
El derecho de admisión, la lista de los que no deben entrar, pero alguién entró.
El Hincha común no puede ingresar ni siquiera con un encendedor. No lo dejan entrar con una botella de agua mineral, pero sí han entrado con bombas de estruendo.
Y, como siempre, el perjudicado es el que viajó hasta Quilmes para ver al equipo que está en la mala, el perjudicado es el hincha, como siempre.

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